El pequeño comercio se rebela contra la cesta de la compra sencilla por la que aboga Yolanda Díaz

La propuesta de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, de que las grandes cadenas de supermercados, como Carrefour, Alcampo, Mercadona o Lidl, limiten los precios de algunos productos básicos de la cesta de la compra ha provocado divisiones en el Gobierno y desconfianza en el sector de la distribución. Pero, sobre todo, ha indignado a las pequeñas empresas, que temen perder aún más cuota de mercado si la medida sigue adelante. La Confederación Española de Comercio (CEC) expresó este viernes su «absoluto rechazo y malestar» por la iniciativa del vicepresidente segundo, que también se ha topado con la oposición de la Confederación de Trabajadores Autónomos (ATA), que la considera contradictoria con la mercado libre y perjudicial para comerciantes, fruteros y pescaderos.

Las acciones de las grandes cadenas han estado creciendo en los últimos años y la CCA teme que la tendencia continúe rápidamente. Sobre todo, porque incluso las pequeñas empresas han tenido que aceptar durante meses un incremento extraordinario de costes por la subida de los precios de la energía y los problemas de suministro. “Si se implementa, esta iniciativa atacaría de frente a los negocios locales, induciendo un efecto de señuelo en los consumidores para que compren en las grandes cadenas”, dice el empresario, quien cree que las pequeñas empresas “no compiten por los márgenes o los costos que pueden soportar”. Es decir, si los grandes distribuidores aprovechan la medida, los usuarios podrán visitar más sus tiendas, animados por el mensaje de que hay más productos en oferta. La organización, que representa a 435.000 empresas de retail en España, advierte que «un acuerdo con las grandes superficies supondría una gran pérdida de empleo para los formatos más pequeños y amenazaría la continuidad de miles de negocios».

La Asociación ATA también ve problemas de competencia por el riesgo de fijación de precios. “Cuidado porque hay que hablar con la industria alimentaria porque poner límites sin duda puede perjudicar a los productores, ganaderos y agricultores, pero también perjudica a las pequeñas empresas que no tienen la misma competitividad. Parece que, como siempre, tratamos de destacar al tendero, al verdulero y al pescadero”, explica su presidente, Lorenzo Amor.

Preguntado por ello, el ministro Díaz ha dicho este viernes en Bilbao que son las grandes empresas «las que más tienen que aportar», informa paula choza. «No podemos pedir más a las pequeñas empresas y aprovecho esta oportunidad para pedirles que compren en las empresas locales cercanas, dentro de nuestras posibilidades», agregó.

La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, también se refirió a los pequeños comercios de barrio, diciendo que era necesario apoyarse en el comercio para ejecutar cualquier estrategia: “La industria de la distribución es muy competitiva, por lo que esperamos que haya una reorientación en relación a esto. canasta fundamental que está proponiendo el vicepresidente segundo, pero también sin perjudicar a las pequeñas empresas que siempre compiten desigualmente con la distribución”. Las cadenas de supermercados han estado arañando el mercado de tiendas más tradicionales durante años. Según los últimos datos de la consultora Kantarla cuota conjunta de la gran distribución organizada en la venta de productos frescos perecederos ha pasado del 75,9% al 78% desde 2019.

La propuesta, que hizo desde el principio el titular del Departamento de Trabajo, respaldado por los consumidores, Alberto Garzón, se publicó este lunes en una entrevista con ElDiario.es, en la que afirmó que quería “un acuerdo con los minoristas para limitar los precios de los alimentos, para productos básicos como el pan, leche o huevos”. El ministro aclaró luego que el trato no sería con el gobierno sino entre empresas y consumidores. Tras ser criticada como intervencionista, dijo que no se trata solo de limitar los precios, sino que recomendó preparar «una canasta simple con un precio accesible», e insistió en que el papel del ejecutivo era promover el entendimiento.

La iniciativa consiste en que los supermercados, con sus propios márgenes, armen una canasta de productos básicos a precios limitados, cuya composición (pescado, carne, frutas, huevos y verduras) varía cada semana hasta después de Navidad. El objetivo: mitigar el impacto de la inflación, que se situó en el 10,4% en agosto. Este es el resultado de un reciente estudio de la consultora Nilsenla cesta de la compra se ha encarecido casi un 12% en el último año.

composición de la canasta

¿Cómo debe ser esta canasta? Hay pocos detalles al respecto. El grupo francés Carrefour se apresuró a lanzar el miércoles una oferta de 30 productos por 30 euros, que se activará el lunes. Su director ejecutivo en España, Alexandre de Palmas, se reunió este jueves con Díaz y Garzón para explicarles su iniciativa. En Francia, ya en agosto, esta cadena de distribución congeló los precios de 100 productos cotidianos durante 100 días hasta el 30 de noviembre para proteger el poder adquisitivo de las familias.

Esta medida no es nueva en Francia. En 2011, en medio de la turbulencia económica de la eurozona, el entonces presidente Nicolas Sarkozy reunió a las grandes distribuidoras para crear «una cesta de artículos esenciales». Había diez productos con al menos una de estas categorías: fruta, verdura, carne, pescado, queso o leche y bebida, sin límite superior de precio. Las empresas se comprometieron a buscar combinaciones para ofrecer esta sencilla minicesta y sus productos se renovaron al menos una vez por semana. Carrefour ya estaba implicado en esta iniciativa entonces.

El plan de Díaz también recuerda al programa de premios al cuidado lanzado en Argentina en 2014 por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y asumido por el actual presidente Alberto Fernández. No parece haber funcionado: la inflación sigue aumentando, lo que genera un mercado negro para estos productos e incluso escasez.

Carrefour es la única empresa, al menos por ahora, que se ha mostrado entusiasmada con la propuesta de Díaz. La patronal del sector, Asedas (Mercadona, Lidl, Spar o Condis), ases (Carrefour, Alcampo, Eroski y Supercor) y Aged (centros comerciales como El Corte Inglés) están a la espera de una reunión con la ministra el próximo lunes para hacer un pronunciamiento oficial. Pero fuentes del sector han expresado informalmente su preocupación por la medida estos días. Los grandes grupos de distribución llevan meses defendiendo que son los que más han tardado en trasladar a los consumidores la subida de su coste al precio de venta al público y piden una rebaja del IVA en los ultramarinos para contener los precios. El mercado español se enorgullece de su competitividad: según Eurostat, los precios están, de media, cinco puntos porcentuales por debajo de los de la UE. A la reunión del lunes también asistirán organizaciones de consumidores como OCU y Facua.

La idea de Díaz está siendo recibida con diferentes puntos de vista dentro del gobierno en estos días. Uno de los más directos fue el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. Junto con Industria, son las dos únicas carteras con competencias directas en la cadena alimentaria y en el retail. Planas ha insistido en que las intervenciones de precios son una medida excepcional que, según la normativa europea, sólo puede adoptarse en el caso de mercados regulados, y el mercado agroalimentario no lo es: «Nadie tiene potestad para fijar los precios», ha dicho este viernes .

En un tono similar, fuentes del Ministerio de Economía que encabeza Nadia Calviño señalaron este jueves que es importante que los márgenes de las empresas se mantengan estables y que la competencia funcione. La responsable de la defensa, Margarita Robles, fue sin duda la más tajante al decir que estas medidas «no se ajustan» a Díaz y que hay datos técnicos que «deben ser», aunque lo ha hecho «con la mejor de las intenciones». conocido»: «No se puede decir: ‘Lo que tengo en mente ahora, eso puede quedar bien'», dijo el jueves. El presidente socialista en el Congreso, Patxi López, también compartió sus preocupaciones sobre el impacto negativo que se muestra en las pequeñas empresas.

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Redacción

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