El Gobierno intenta frenar a los barones del PSOE con un paquete fiscal que se aceleró esta semana

El gobierno tiene prisa por finalizar el paquete presupuestario. Hasta hace dos semanas todo indicaba que sería un pequeño ajuste sin novedades muy importantes. Hubo varias reuniones de negociación con Unidas Podemos desde el primer contacto en agosto, pero las cosas avanzaban muy lentamente y algunos temían que pudiera suceder como el año pasado cuando se llegó a un acuerdo hasta bien entrado octubre. No había nada en ese momento que sugiriera que un impuesto sobre el patrimonio sería parte de un paquete fiscal fuerte, y mucho menos un recorte de 1.800 millones de euros en el impuesto sobre la renta personal sobre ingresos inferiores a 21.000 euros.

Los mensajes políticos transmitidos por el PSOE iban en sentido contrario, en la idea de que no es el momento de las rebajas. En la mesa de negociación, según diversas fuentes, estaba el impuesto a las grandes fortunas porque Unidas Podemos lo había puesto como todos los años -aunque siempre se opusieron rotundamente al PSOE- y se hablaba de posibles ajustes en las rentas del fondo, pero la idea de una fuerte Reducción no se ha consolidado. Esta reforma con el impuesto a las grandes fortunas o el aumento de las rentas del capital y el alivio de las rentas bajas, que en realidad no es una rebaja fiscal sino una redistribución, subiendo las de arriba y bajando las de abajo, conduce a un aumento de la renta que no fue ni parte de las negociaciones ni del discurso político del gobierno.

Varios ministros insistieron en que no se planearon recortes significativos. Sin embargo, Hacienda asegura que el grueso de la reforma lleva más de un mes en marcha, aunque se ha mantenido en secreto para evitar filtraciones. Lo cierto es que el primer anuncio se hizo precipitado nada más Juanma Moreno, presidente andaluz, anunció el impuesto a las grandes riquezas, que de hecho funcionará principalmente en municipios donde se ha suprimido el impuesto sobre el patrimonio, como Madrid o Andalucía que lo eliminaron. fiscal tras las huellas de madrid. La Moncloa creía que estaba encontrando una manera de posicionar al PP como el que recorta los impuestos a los ricos, mientras que el PSOE los aumenta para compartir las cargas de la crisis de manera más equitativa. Y anunció el impuesto a la riqueza, al que se había opuesto durante cuatro años.

Hubo una sorpresa más. La Reducción en el IRPF para personas con rentas medias y bajas menores de 21.000. Hacienda insiste en que técnicamente está muy atrasado y trabajado, pero lo cierto es que sólo entró en negociación en el último momento, que además coincidió con varios anuncios de rebajas de impuestos para las autonomías del PP y PSOE, si bien en otro sentido. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, llamó este lunes a la consejera de Hacienda de la Comunidad Valenciana, Arcadi España, para intentar frenar la rebaja del IRPF por debajo de los 60.000 euros que tenía previsto anunciar Ximo Puig al día siguiente. No lo logró. Y este anuncio inició una especie de carrera entre diferentes barones socialistas, que, presionados por lo que hacía Puig y también por lo que hacían otras autonomías del PP o incluso el País Vasco, que había bajado el IRPF, se pusieron nerviosos y pensaron en hacer ellos conocidos como bien bajados para dar.

La dirección del PSOE se creó para intentar frenar la competencia a la baja. Santos Cerdán, el secretario de la organización, llamó a todas las baronías. «Espera hasta el jueves», era el lema. La presión era enorme. Hacienda tuvo que hacer un gran anuncio que incluía recortes para cerrar el flanco de los barones socialistas.

El Gobierno cree que con este paquete global, que incluye recortes y aumentos, compensará y según sus cálculos dará un saldo positivo de 3.300 millones de euros, podrá frenar la posible rebelión de los barones, aunque no Ya hubo algunos, como Francina Armengol de Baleares, que insistieron en que nunca tocarían el IRPF.

Los negociadores de Unidas Podemos, que al igual que Hacienda están satisfechos con el resultado final, vieron un cambio radical en sus socios socialistas. De repente todo fue fácil y todo sucedió muy rápido. Hubo prisa por anunciar el paquete fiscal antes de los presupuestos, lo cual es inusual. El Gobierno tuvo que parar el debate interno y externo y marcar una posición que incluía una rebaja para evitar que otras autonomías lo empujaran y disolvieran a los socialistas.

María Jesús Montero insiste en todo momento en que su reforma no tiene nada que ver con la deflación que propone el PP ni con lo que ha hecho Puig en la Comunitat Valenciana. Pero necesitaba algo para marcar el ritmo de los barones socialistas. Y cree encontrarlo en ese aumento de las deducciones, que para una determinada industria, que gana entre 14.000 y 21.000, es una industria particularmente vulnerable a la inflación. Tanto en el PSOE como en Unidas Podemos existe la sensación de que todo acaba bien y el paquete es positivo y redistributivo, con un claro componente progresista. Pero el debate hasta este punto ha creado mucha confusión dentro del propio PSOE y malestar entre algunos barones, entre ellos Puig, que tuvo un violento encontronazo con Hacienda.

final doloroso

El final de la audiencia fue, como siempre, doloroso. El Ministerio de Hacienda ha querido anunciar a toda costa la reforma este jueves. Se convocó una reunión en la tarde del miércoles, que se prolongó hasta pasada la medianoche. El paquete de impuestos se estaba negociando al mismo tiempo que otros artículos en los presupuestos, y las conversaciones sobre la expansión de los permisos que la UP planea incluir en el derecho de familia solo comenzaron tarde en la noche por los impuestos. El Tesoro abrió esta semana para examinar la fórmula del impuesto sobre la renta más baja, una propuesta que UP intentó sin éxito colar en el decreto de guerra, pero no puso papel sobre la mesa. Según el Ministerio de Hacienda, para que no se filtrara. Según Unidas Podemos porque no cerraron la fórmula. La ministra Ione Belarra llegó a decir públicamente que esto se incluyó en el último momento en respuesta a Puig. El Tesoro insiste en que esto no es cierto.

El pacto se produjo tras una noche prácticamente de insomnio. Montero anunció por la mañana que estaban de acuerdo cuando aún faltaban flecos. Yolanda Díaz negó públicamente el acuerdo. Aunque se confirmó media hora después. Y así podría comenzar la rueda de prensa de Montero. En estas últimas horas se cerraron los clubes y también se informó que las rentas entre 14.000 y 21.000 euros tributarían menos.

A pesar de las tensiones, fuentes de Unidas Podemos destacan que la confianza entre Montero y Díaz fue, en gran medida, la clave para llegar a un acuerdo. «Siempre es un placer tratar con ella, incluso cuando llegamos al tiempo de descuento. Pero quiero agradecerles por su tono, por su espíritu, por este programa común para hacer un mejor país”, dijo el vicepresidente en los pasillos del Congreso.

Rescatado el paquete fiscal, las negociaciones (que ya prosiguen esta tarde) se centran ahora en el área de gasto, y ahí apunta la UP a las pensiones -contributivas y no contributivas-, la renta mínima vital y el IPREM (indicador de renta pública multiefecto) por venir el próximo año reevaluado de la misma manera que el IPC. Los ejes son la ampliación de los permisos de maternidad y paternidad o la implantación de un subsidio universal de crianza para las familias con hijos de entre 0 y 3 años, así como el refuerzo de la política de arbitraje y de lucha contra la violencia machista. Paralelamente, el socio minoritario busca un acuerdo para derogar la ley de vivienda, una norma que considera fundamental para abordar el tema de los alquileres en un contexto de alta inflación, que está lastimando el poder adquisitivo de las familias y lleva meses varado en el Congreso. . . El PSOE se niega a vincular presupuestos y vivienda, insistiendo en que todo se acordó el año pasado y que no se deben reiniciar las negociaciones.

Los socialistas admiten que los últimos días han sido duros, principalmente por el anuncio de Puig, que interrumpió su discurso, pero ahora están convencidos de que los presupuestos van por buen camino y el paquete anunciado tiene la potencia suficiente para cumplir ese propósito que intenta recuperar la iniciativa y el control de la agenda política y está inmerso en una pugna ideológica con el PP. El giro progresista iniciado en julio se está reconsolidando con los impuestos a las grandes riquezas y los aumentos de la renta del capital o de las grandes empresas, que marcan un camino ideológico muy claro. Las líneas han estado bastante torcidas en los últimos días, pero el PSOE espera enderezarlas a partir de ahora.

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